No se ama lo que no se conoce. El verdadero amor al rincón donde uno ha nacido, ya sea ciudad, pueblo, villa o lugarejo, es algo congruente y consustancial con el ser humano, por ello el darlo a conocer es siempre estimulante y generoso.
Al llegar esta es la primera imagen en nuestras retinas, y suele provocar en el lugareño al menos una sonrisa. Al fondo ya se vislumbra el bar y la casita de Eva.
Lugar de encuentro de todos los vecinos, es como el salón de casa y por tanto el sitio más importante del pueblo. En los bancos y poyetes, nos sentamos a charlar durante las largas tardes de domingo.
Gran edificio, con muchas funcionalidades, carnicería, enfermería, vestuarios, salon de juntas, despachos, fuente adosada e incluso toriles durante las fiestas patronales.
Aquí tenemos la Ermita, donde guardamos a la Virgen de los Remedios, una monada situada casi a las afueras del pueblo.
Hace algún tiempo esta era la zona recreativa donde se jugaba a los bolos e incluso al baloncesto, pero como abandonamos estos deportes nos construyeron un parque para que juegen los niños.
Esta es la calle principal del pueblo, y como siempre está poblada de vecinos.
Este es uno de los rincones perteneciente al recorrido de los toros en los encierros, y esa puertecita gris es la mayor peña que hay en el pueblo, la "Peña la Bellota" auténtica.
Nuestra Iglesia, que en tiempos tuvo una torre del campanario muy bonita, pero que lamentablemente ya no está.
En este pequeño local multifuncional, se realizan toda clase de fiestas, meriendas, chuletadas, reuniones nocturnas, juegos, y todo lo que se les ocurra a los vecinos del pueblo. Antiguamente era una Fragua.