Hoy es miércoles 19 de agosto de 2009, es un día de esos azul clarito precioso y despejado en el que llegaremos a los 39º, pero eso es normal en los veranos de la villa de Madrid, la ciudad que amarás y odiarás y ella te corresponderá en la misma medida. Son las 9:45 de la mañana y empieza tu aventura en este planeta al que llamamos Tierra, has de saber que mucha gente te estaba esperando y se han puesto muy contentos cuando te han visto en el hopital de "La paz" donde te conocen como ¡pelo pincho!

Conocerás a gente maravillosa, amigos que atesorar para siempre y personajes de los que huír como de la peste, encontrarás lugares que respirar y sensaciones que te quitarán el aliento, haz todo aquello que quieras y desees pues los únicos límites que hayarás serán aquellos que tú mismo te pongas, es cierto que tropezarás con muchos obstáculos que tendrás que superar y de los que aprenderás lecciones inolvidables, así cada vez que te levantes de una caída te irás haciendo más fuerte y traspasarás todos los límites. En cada bifurcación del camino tendrás irremediablemente que tomar tus decisiones, y no dejes que nadie las tome por tí porque estamos hablando de "tu vida", cada decisión es una dificultad pues implica una sola elección y múltiples descartes pero ese es el precio de la libertad.

A lo largo de este camino ves recogiendo piedrecitas y llenando el bote de tu vida, primero coge las piedras más grandes que son las más importantes y en los huecos que dejen podrás meter otras más pequeñas que sean menos importantes aunque seán más urgentes, y por último podrás rellenar con arena. Piensa que si lo haces al revés y llenas el bote de arena no tendrás sítio para las piedras. Las primeras piedras gordas te las daremos tu madre y yo, del resto tendrás que encargarte tú. Podrán robarte y despojarte de todos tus bienes materiales, pero este bote lleno de experiencias y lecciones aprendidas nunca te lo podrá arrebatar nadie, y cuanto más lleno esté más libre serás, procura llénarlo día a día.




Gato, Gatito, Gateos


@ Carlos Lamparero